Una vez que hayamos decidido que nos vamos a casar, ¡manos a la obra! Primero compramos el vestido y mientras tanto nos presentamos y miramos qué peinado llevaré, si llevaré velo, mantilla o nada… Hay muchas cosas que tenemos que tener en cuenta pero se convierte en una experiencia inolvidable. .

El vestido determina las reglas del juego. Si es sencillo y sin demasiados adornos, puede ser mejor llevar un velo ajustado o una mantilla española; Por el contrario, si lleva encaje o pedrería, lo mejor es algo más sencillo, como un velo.

velo de novia integrado en el peinado

Esta forma de colocar el velo de novia se ha convertido en una de las más actuales.

El velo debe ser colocado por el peluquero con volantes que se integren perfectamente con el peinado de la novia. No se utiliza peine u otro elemento para sujetarlo.

Velo de novia largo

  • Longitud del codo: como su nombre indica, este velo llega hasta los codos de la novia. Es un velo medio que se puede considerar como una opción para una boda formal con el beneficio de ser más cómodo y menos recargado.
  • Largo hasta la punta de los dedos: El largo de este velo llega hasta la punta de los dedos de la novia cuando tiene los brazos rectos a los costados, más o menos por debajo de las caderas. Es el más popular porque favorece a la mayoría de novias y vestidos.
  • Ballet: llega a la altura de la rodilla.
  • Vals: Tu altura puede estar entre la pantorrilla y el tobillo.
  • Capilla: Es un velo muy elegante y formal. Es largo hasta el suelo y se extiende unos centímetros por encima (es decir, tira un poco como una cola).
  • Catedral: Este es el velo más formal de todos. También se extiende por el suelo y debe medir más de 2,5 metros, contados desde el comienzo de la cabeza hasta el punto final.

¿Pero es tan difícil?

Contrariamente a la creencia popular, el velo no va unido al peinado, el velo debe estar «anclado» a una estructura de horquillas que proporcionan una base sólida sobre la que colocarlo. Además, esta estructura debe ocultarse debajo del peinado porque, según el protocolo nupcial, el velo no se usa durante toda la boda y una vez que se quita el velo, no se ven horquillas en el peinado, francamente, no queda nada atractivo. Por si no tuviéramos ya una complicación, esta estructura debe ser lo suficientemente fuerte para sujetar el velo y resistir posibles molestias como enganches, pisoteos… Pero también debe ser absolutamente cómoda para la novia.

Llevar una estructura de horquilla que aguante todo esto hay que colocarla de forma que no dañe el cuero cabelludo y que quede disimulada y firme sin perturbar el peinado cuando llegue el momento de hacerlo para eliminar la velo. No sé si son «leyendas de las bodas urbanas», pero alguna madre o abuela me dijo que las horquillas de su peinado de novia le causaron heridas, y todavía tienen las marcas de esas heridas donde no les ha vuelto a crecer el pelo. Yo creo que la expresión popular de mostrarse, hay que sufrir, o como dicen en sudamérica, que a mí me gusta mucho, para ser bella hay que ver las estrellas, no hay que tomarlo al pie de la letra y es actual existen profesionales de la peluquería altamente capacitados que dominan o deberían dominar el arte de ponerse y sujetar el velo sin que la novia sufra por ello. Yo personalmente no quiero que mi novia se acuerde de mí por darle los horribles dolores de cabeza que llevar velo me pongo o incluso querer quitarme el peinado porque no le molestaba ni una sola horquilla, es un Aspecto en el que me encuentro tener personalmente un cuidado especial.

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